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¿Cómo organizar un curso de inglés en tu empresa?

cursos de ingles en empresasEn muchos casos, el aprendizaje de inglés que se realiza en la edad adulta, se hace en el entorno laboral. Especialmente aquellas medianas empresas que tienen proveedores o clientes en el extranjero necesitan capacitar a sus empleados para que manejen el inglés fluidamente.

 Los cursos de inglés organizados a través de la empresa están sometidos a un mayor grado de exigencia y control, pues deben cumplir las expectativas para las que fueron contratados. Así, la responsabilidad no acaba cuando comienzan las clases, hay que medir los resultados de aprendizaje y el grado de satisfacción de los empleados para garantizar que la inversión realizada proporciona los beneficios esperados. Por eso, si entre tus funciones se encuentra la de coordinar este tipo de formación, es posible que te interese echar un vistazo al paso a paso que te proponemos.

–       Preparación: una formación bien preparada tiene muchas más posibilidades de éxito. Estas son algunas de las cosas que tendrás que pensar:

  1. Necesidades a cubrir: analiza la necesidad real de la empresa a la hora de adquirir competencias lingüísticas. Eso te ayudará a diseñar el curso. ¿Se utiliza el inglés por teléfono o en comunicaciones escritas? ¿Se maneja documentación técnica o herramientas en este idioma?
  2. Perfil y número de alumnos: determinarlo te permitirá ser más preciso cuando hagas el presupuesto. No todos los empleados necesitarán recibir clases de inglés. Identifica qué puestos lo requieren y con qué necesidades específicas.
  3. Objetivos y contenidos: plantéate un listado de objetivos a cubrir (fluidez oral, fluidez escrita, dominio de lenguaje técnico, comprensión…) y los contenidos a rasgos generales que tendrán que impartirse. Te servirá en tu negociación con las academias para asegurar que se cumplen.
  4. Horarios y duración de las clases: párate un momento a pensar cuál sería el óptimo. Normalmente las clases de idiomas en entornos laborales se realizan a mediodía o al finalizar la jornada laboral. Sin embargo, ten en cuenta que la última hora de la tarde, después de un día duro de trabajo, son menos productivas y los empleados tienen menos motivación; están deseando llegar a casa.
  5. Presupuesto y gestión de subvenciones: haz un presupuesto a un año como mínimo, multiplicando el número de horas de clase por el número de grupos o alumnos y aplicando una tarifa hipotética, que te sirva de referencia.

–       Selección del profesorado y/o academia adecuados: es una de las partes más importantes pues, junto con la motivación de los empleados, será lo que marque el éxito final de la formación que estás planificando. Debes tener en cuenta:

  1. Las tarifas: obviamente el precio es un factor decisorio, pero no el único. Lo que te interesa es que los objetivos marcados se cumplan al menor precio posible.
  2. Garantías de calidad: exige a las academias con las que estés negociando suficientes garantías de calidad y no te cierres a un contrato demasiado rígido con ellos. Ten siempre la posibilidad de suspenderlo si no estás satisfecho.
  3. Metodología: se debe adaptar a los objetivos propuestos, pero en general, deberá ir orientada a la práctica. Siempre con profesores nativos, debes elegir qué te interesa, si que sean de origen inglés o americano. La aplicabilidad de las clases al negocio de tu empresa debe garantizarse a través de la personalización de los contenidos teóricos y de los ejercicios. El método de evaluación también es importante, si es continua o a través de exámenes, el profesor te tendrá que ir pasando informes periódicos sobre la evolución del grupo. Pacta con él los indicadores que quieres que evalúe.

–       Convocatoria y pruebas de nivel: realiza la convocatoria con tiempo suficiente y gestiona con la academia que se realicen pruebas de nivel no solo al inicio de la formación para la configuración de los grupos, sino periódicamente. Algunas personas tienen curvas de aprendizaje más rápidas y necesitarán ser cambiadas de grupo, otras no evolucionarán y te tendrás que plantear si realmente están aprovechando las clases, identificar los problemas y proponer soluciones.

–       Grupos: una configuración de grupos adecuada permitirá que tanto el profesor como los alumnos se sientan cómodos y creará el clima propicio para el aprovechamiento de las clases.

–       Número de personas: no hagas grupos de más de cinco empleados. En el aprendizaje de inglés es vital que todos tengan su momento para la práctica.

–       Homogeneidad: garantízala, a través de las pruebas de nivel realizadas, y haz cambios si lo consideras necesario.

–       Lugar de realización: procura que sea cómodo, a ser posible sitúa a los empleados en torno a una mesa redonda y facilita al profesor las herramientas que necesite (proyector, pizarra, etc.)

–       Control de asistencia: no te olvides de medirlo, es básico para conseguir amortizar la inversión realizada por tu empresa. Cada vez que un empleado no asiste a las clases, son recursos que se desperdician.

–       Seguimiento y aplicación de mejoras: por último, establece las pautas de seguimiento que llevarás y que te permitirán identificar puntos de mejora. Habla a menudo con el profesor, evalúa la satisfacción de los alumnos. No esperes al final de un ciclo para implementar mejoras, cuanto antes corrijas los problemas mejor será para todos.

 

 

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