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Como todas las cosas que cuando nos acercamos por primera vez a ellas,
aprender inglés también parece difícil, y sobre todo
si es en un país extraño. El hombre se resiste al cambio,
a incorporar novedades en su vida que le obligan a realizar un esfuerzo
de aprendizaje. Nuestra actitud ante algo que desconocemos suele ser de
miedo y negativa: “eso no vale para nada”, “yo no soy
capaz”, “es demasiado difícil...”.
Sin embargo, el inglés es el segundo idioma hablado del mundo,
y no sólo por las personas nacidas en países de habla inglesa,
sino por muchas otras que han emprendido la interesante labor de aprenderlo.
Si ha llegado a ser la lengua extranjera más hablada será
porque no es tan difícil... Como cuando practicamos por primera
vez un deporte, tocamos un instrumento musical, llegamos a un nuevo barrio,
etc. el conocimiento no aparece de la noche a la mañana.
Todo aprendizaje requiere inversión de tiempo, esfuerzo y, sobre
todo, mucha disciplina. La enseñanza del inglés como lengua
extranjera en España, al estar basada sobre todo en la gramática
y la ortografía, no trabaja uno de los aspectos principales para
hablar y leer fluidamente y entender un idioma: “aprender a pensar
en inglés”.
El inglés y el español son idiomas muy diferentes. La asociación
de ideas, el vocabulario y la construcción de oraciones se aplican
de manera muy distinta al español. Si al querer hablar en inglés,
primero piensas en español y después traduces, serás
extremadamente lento para seguir una conversación y, por tanto,
nunca vas a lograr dominar el idioma. De ahí la importancia de
realizar un curso en el extranjero, en el que la total inmersión
en la lengua hará entrenar a tu cerebro, y terminarás pensando
en inglés.
Para prepararte a pensar en inglés es fundamental:
- Que practiques varias veces por semana el idioma antes de la salida
del curso: puede ser estudiando, viendo películas, leyendo un
folleto de viajes, chateando con gente extranjera...
- Hay que ser constante y no desanimarse. Aunque te pongas a hablar
y te cueste muchísimo, cada pequeño esfuerzo va dejando
huella en tu mejora como hablante de inglés. ¡No tengas
vergüenza!
- Elegir el curso de idiomas que mejor se adecue a tus características.

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