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Los primeros días de un curso en el extranjero

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Fuente: Flickr

El realizar un curso de idiomas en el extranjero es, a la vez que un enriquecimiento lingüístico y cultural, un esfuerzo de madurez y de abrir nuevas miras a otras vivencias y personas. Cuando un joven estudiante deja su hogar y su país de residencia para pasar una estancia en el extranjero, podemos distinguir tres fases:

Fase 1: ¡Todo es nuevo y estupendo!

Las cosas nuevas que vas a encontrar en el extranjero constituyen una fuente de encanto al principio: viajar sin los padres, convivir con nuevos amigos, actividades divertidas, paisajes diferentes... Todo será estupendo. Hasta las cosas más mundanas son nuevas y divertidas – como hacer la compra o ir en autobús. Es importante ser consciente de que esta etapa es muy corta, pero esta ilusión inicial es necesaria para emprender el viaje con ganas y fuerzas para afrontar la siguiente fase.

Fase 2: El Choque Cultural

El choque cultural ocurrirá de manera gradual, no en cuanto el estudiante llegue. Pequeñas cosas empezarán a molestarle: la comida, las actitudes, las costumbres. Es el momento en el que empiezan las comparaciones negativas de tu país de residencia con el de acogida. Las cosas que parecían encantadoras al principio se hacen molestas. Se entra en una fase de bloqueo en el que el principal deseo es volver a casa. El ser humano es, por naturaleza, resistente al cambio.

Podrás sentir algunos de estos síntomas del choque cultural:

-“No puedo mantener una conversación normal con nadie”.
-“Duermo demasiado o no lo suficiente”.
-“Me enfado más a menudo con cosas que normalmente no me molestarían”.
-“Me siento inútil, y pienso que necesito la ayuda de las personas de mi propio país”.
-“Quisiera estar en mi casa, y pienso que necesito hablar con mi familia a todas horas”.
-“Temo hacer cosas nuevas o ir a lugares nuevos”.
-“Me duele el estómago y tengo dolores de cabeza que normalmente no tengo”.
-“Siento como que no encajo, y dudo sobre mi habilidad para tener éxito aquí”.

Es importante tanto para el estudiante, como sobre todo para los padres, no alarmarse ante estos síntomas. Es completamente natural pasar por esta fase. Para suavizarla es imprescindible haberse dejado asesorar por profesionales sobre el curso más adecuado, así como haber contratado con una organización seria y competente. Del deseo del estudiante por integrarse, y del apoyo de los padres y los monitores y profesores, dependerá asimismo el que esta fase se acorte y el programa sea un éxito a todos los niveles.

Fase 3: Sobreviviendo al “culture shock”

¿Deberías irte a casa, o solamente pasar el tiempo con personas de tu propio país?

No. Convierte el choque cultural en una experiencia positiva. Date cuenta que no estás solo. Muchas personas han vivido lo que sientes, y tus profesores, staff en la escuela, o tu compañero de cuarto te pueden ayudar a sentirte mejor:

- Encuentra a personas con quienes hablar de tus sentimientos, y ellos de los suyos.
- Convierte su habitación en un lugar agradable, y rodéate con fotos familiares, tu música favorita, o recuerdos de tu casa.
- No tengas miedo de llorar, cantar, rezar o reírte para expresar tus sentimientos.
- Haz ejercicio físico y duerme lo suficiente. Intenta probar las comidas nuevas.
- Diles a tus amigos y a la familia de acogida que estás triste. Su apoyo te arropará.
- Toma unas cuantas decisiones pequeñas y cúmplelas. Esto te dará confianza.

Cuando superes el choque cultural (aproximadamente una semana desde tu llegada), te darás cuenta que tendrás una perspectiva fresca sobre tu propia cultura y tus raíces, y ganarás en nuevas maneras de entenderte a ti mismo. Afrontar y superar este reto ayudará al estudiante a madurar y es una de las experiencias más positivas y enriquecedoras de estos cursos.

Por cierto, “Diversion” en inglés no significa “Diversión”, si no, “Desvío”. Es un “False Friend”. Estamos seguros de que pasados los primeros días, lo que tendrás en tu curso de idiomas será mucha “Fun”.