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Cuando nuestro hijo va a realizar un curso de idiomas
en el extranjero queremos que no le falte de nada, incluso a veces lo
que no tiene ni en su casa en España. Es normal si es su primer
período fuera de casa, y sobre todo, fuera del país, que
tengamos miedo a que pueda encontrarse en situaciones en las que necesite
coger un taxi o comer fuera y se encuentre sin dinero.
Sin embargo, parte también de un curso de idiomas
fuera es que nuestros hijos vayan adquiriendo la madurez de manejarse
de manera independiente, y ahí se incluye el que aprendan a administrar
su propio dinero.
Debemos tener en cuenta que normalmente el estudiante
lleva todos los gastos “gordos” incluidos en el precio del
curso y, por tanto, pagados con antelación desde España.
Algunas organizaciones no incluyen ciertas excursiones, de ahí
la importancia de informarnos bien antes de la salida para calcular el
dinero que el estudiante debe llevarse, y de seguir el consejo de la organizadora
de los cursos.
Por nuestra parte, no recomendamos que los estudiantes
lleven mucho dinero, ya que algunos tienden a no participar en actividades
gratuitas de la escuela, o a comer fuera de casa en vez con la familia,
alegando que tienen dinero para hacer otras cosas “más divertidas”,
o comer cosas que les gustan más, que suelen consistir en “fast
food” durante todo el curso. Esto no beneficia ni al bolsillo, ni
a su salud, ni a la integración y el aprovechamiento del curso.
Creemos también conveniente que el estudiante
sepa antes de la salida de qué dinero va a disponer durante el
curso, y que tenga claro que, excepto causas de fuerza mayor, no podrá
recibir más dinero. De esta manera, tanto padres como monitores
podemos guiarlo a que lo reparta en un presupuesto diario, y el dinero
extra para compras personales, para regalos a la familia, etc. Lo mismo
creemos que debe ser aplicable al saldo en su teléfono móvil
para que luego no vengan sustos en las facturas.
Hace años era bastante habitual el uso de los
cheques de viaje o “traveller cheques”. Sin embargo, en la
actualidad, con la extensión del uso de la tarjeta de crédito
y del euro, se recomienda ésta última (con un “saldo
máximo), junto con dinero en efectivo (ya en libras en el caso
de Inglaterra). En cualquier caso, el dinero, efectivo o de plástico,
debe guardarse escondido en la maleta y bajo llave.
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