¿Cuándo sé que mi hijo está preparado para realizar un curso en el extranjero?
No hay una edad exacta para enviar a un niño al
extranjero. Como todo padre sabe, cada niño es diferente del resto
de niños de su edad y del resto de estudiantes de su clase. Las
necesidades y madurez de cada adolescente varían mucho dependiendo
de su formación, su entorno escolar y familiar y su propia personalidad.
Hay estudiantes que demandan hacer un curso en verano
porque van otros amigos o porque les apetece. En este caso, está
claro que el primer paso hacia la mejora del nivel de inglés de
nuestros hijos, ya está dado. Sin embargo, hay estudiantes a los
que la sola mención de la posibilidad de viajar solos a otro país
les asusta y es inmediatamente descartada. ¿Debemos obligar a nuestros
hijos...?
Animar a nuestros hijos a mejorar su idioma, abrir su mente a otras culturas
y vivir una experiencia fuera de su casa y la protección de sus
padres, es siempre una buena idea a partir de los 12 años. Pero
todos los cursos y destinos no son aptos para todas las edades y tipos
de estudiante. Es fundamental informarse bien y pedir referencias y asesoramiento,
implicando al estudiante en todo el proceso.

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Para la mayoría de estudiantes su primera experiencia en el extranjero
es enriquecedora y todos vuelven satisfechos de su estancia, contentos
de haber hecho nuevos amigos y con ganas de repetir. No es un castigo
para el estudiante, sino debería verse como todo lo contrario.
Por eso, lo mejor es dejarse asesorar por el profesor de inglés
del colegio y, sobre todo, por una buena organización y acudir
a una reunión con el estudiante. Así, un profesional evaluará,
dependiendo del nivel, ganas y madurez del adolescente, qué curso
es el más adecuado para que el impacto inicial, que es completamente
normal, se minimice.
La preparación antes del programa, y la paciencia y ánimo
de los padres antes y durante los primeros días, es fundamental.
Si se ha elegido una organización y depositado nuestra confianza
en ella, hay que dejar que los monitores y los profesores hagan su trabajo,
y el curso será un éxito tanto a nivel lingüístico,
como de diversión para nuestro hijo.
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