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La memorización de vocabulario suele plantear diversos problemas:
- la capacidad de retención del estudiante;
- los cognados (términos derivados del mismo radical, por ejemplo,
noche/night/nuit/noite/notte) que el estudiante ya conoce;
- la relación genética entre la lengua materna del estudiante
y la segunda lengua;
- la correspondencia fonografológica de las palabras que se estudian,
esto es, los llamados “false friends”: palabras que se parecen
a las nuestras y por tanto, creemos que tienen el mismo significado, sin
ser así.
¿Qué factores hay que tener en cuenta para
aprender vocabulario? Algunos trucos:
1. La necesidad. Es conveniente que el estudiante se
centre en aquél léxico que esté más relacionado
con las actividades con las que va a utilizar la segunda lengua.
2. Intenta evitar tener que memorizar listas de palabras, especialmente
traducciones de palabras sin contexto.
3. Por el contrario, crea grupos de palabras relacionadas entre sí
(campos semánticos,...). Puedes ayudarte de gráficos, dibujos,
etiquetas... Intenta aprender palabras con frases típicas.
4. Es fundamental que junto con cada palabra que aprendas, aprendas su
pronunciación, ya que la escritura del inglés no la refleja.
De esta manera, sentirás que avanzas con el idioma, ya que cuando
hables, aunque sean pocas palabras, te entenderán.
5. Conviene aprender cuanto antes expresiones tales como:
- "Por favor, ¿qué quieres decir?" – “Sorry,
what do you mean with...?
- "¿Podrías repetírmelo otra vez más
despacio?" “Could you please repeat it? Can you speak slower,
please?
- ¿Qué significa “noche”? “What does “night”
mean?”

La adquisición de vocabulario es un proceso lento
y progresivo. Por lo tanto, conviene ser capaz, cuanto antes, de preguntar
por expresiones que no entiendas en la misma lengua que se está
aprendiendo. En la vida cotidiana, esto resulta bastante más útil
que cargar siempre con el diccionario.
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