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Es muy probable que, cuando nos sentamos con nuestros hijos a hablar de
una posible estancia en el extranjero, la respuesta sea de inmediato rechazo:
“me da vergüenza”, “tengo miedo a ir solo”,
“me han dicho que se pasa mal”, “después de todo
el curso estudiando, ¿queréis castigarme el verano con más
clases?”…
Desde nuestra experiencia, creemos que los padres no deben forzar a sus
hijos a realizar un curso en el extranjero pero, como en tantas cosas
en la vida que son beneficiosas para ellos, sí debemos tratar de
convencerlos. Debemos enfocar el curso en el extranjero, no como una manera
forzosa de mejorar en el idioma, porque eso sucederá sin duda.
Si no como un “campamento o viaje” de estudiantes de su edad.
Nuestro hijo va a vivir una experiencia enriquecedora para su madurez,
va a conocer un montón de sitios nuevos, va a pasarlo bien con
un montón de nuevos amigos. Todo el curso está enfocado
a que el estudiante se divierta, y vaya de esta manera interiorizando
el idioma de forma más relajada y gratificante, como un bebé
que aprende a hablar.
A continuación detallamos algunos posibles argumentos ante las
quejas más comunes de los “primerizos” en cursos en
el extranjero. Los estudiantes que ha probado, repiten, así que
no hace falta mucha labor de convicción.
- Si el estudiante tiene miedo a ir solo, hay que explicarle que va
a estar en todo momento acompañado de un monitor. Los monitores
son jóvenes con experiencia en trabajar con grupos que le ayudarán
en todo lo que necesite, tanto si se pone malo, como si el nivel de
su clase le parece alto, como si no sabe cómo orientarse los
primeros días, si no se entiende con su familia, etc.
- Si el estudiante piensa que no va a poder defenderse porque tiene
poco nivel de inglés, hay que hacerle entender que todo el mundo
pasó por esa etapa en el aprendizaje de un idioma extranjero.
Tanto su familia, como su monitor, su profesor, sus nuevos amigos extranjeros,
todos van a ayudarle para que se vaya “soltando” con el
idioma poco a poco.
- Si piensa que es un aburrimiento dar tres lecciones de inglés
al día en verano, hay que explicarle que las clases no van a
ser como las que está acostumbrado a dar en España. Se
trata de soltarse sobre todo a nivel oral, por lo que los profesores
proponen juegos, debates, películas, teatro, etc. Está
claro que hay que madrugar e ir a clase, pero el total de la experiencia
compensa las clases.
- Si argumenta que no va a hacer amigos, debe pensar que la mayoría
de estudiantes tampoco conocen a nadie. El hecho de que todos sean nuevos;
que van a convivir muchas horas al día entre clases, actividades
y excursiones; y el trabajo de los monitores y profesores para favorecer
la interrelación, hace que enseguida se creen vínculos,
que a veces desembocan en amistades para toda la vida.
Por supuesto, para que esto suceda, debe elegirse una buena organización
de cursos de idiomas en el extranjero.

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