Consejos para Padres Consejos para Estudiantes Países de habla inglesa
Cursos de Inglés
Campamentos en España Cursos en el Extranjero Clases Particulares

¿Alojamiento en familia o en residencia?

   Inicio
   Cursos Extranjero
   Folletos
   FAQs
   Contacto
   Inscripción
   Opiniones Alumnos
   Clases España
   Cursos de Inglés
   Filosofía
   Recomiéndanos
   A mis favoritos
   Conversor uds.
   Conversor £ - €
   Traductor
   Ventajas
   Reserva de Vuelos
   Seguro médico / viaje / cancelación
   Aviso Legal

Tel: 91 828 19 65

Cursos para Adultos

Trabajo en Inglaterra e Irlanda

Cursos para Jóvenes

Becas del MEC

Cursos en Inglaterra

Cursos en Irlanda

Cursos en Malta

Cursos en Oferta

¡Únete a nuestro Twitter!


Cuando pensamos en enviar a nuestros hijos a un curso al extranjero, una de las primeras dudas que se nos plantea es elegir que se alojen en una familia de acogida nativa o en una residencia de estudiantes. ¿Dónde estarán mejor cuidados? ¿Dónde se sentirán más cómodos? ¿Dónde aprenderán más inglés?

Por nuestra experiencia, no hay un tipo de alojamiento perfecto, sino uno más adecuado para cada tipo de estudiante y que cambia según su madurez. Los estudiantes más jóvenes, que viajan por primera vez, o que son bastante dependientes de sus padres, es recomendable que se alojen en una residencia.

Las residencias en los países de habla inglesa suelen ser colegios privados, que durante el verano alquilan sus instalaciones a escuelas de enseñanza del inglés como lengua extranjera. En las residencias se alojarán grupos de españoles, pero también de otras nacionalidades, con lo que se favorece la práctica del idioma, el respeto por otras culturas y el aprendizaje a la convivencia.

Las comidas y las clases se suelen dar en la propia residencia, con lo que los estudiantes están muy controlados. Todos los días se organizan actividades deportivas, juegos o se proyectan películas. También se realizan excursiones periódicas, pero siempre van acompañados de monitores. Éstos duermen en la residencia, normalmente en habitaciones próximas a los estudiantes, por lo que están muy pendientes de sus necesidades y obligaciones en el curso.

De esta forma, al estar con otros niños españoles, no hablarán inglés todo el día, pero su integración será más rápida y se sentirán mucho más arropados por los compañeros y monitores. Esto facilita un mayor aprovechamiento del curso.

Por otra parte, el alojamiento en familia es lo más conveniente para estudiantes que ya han viajado antes al extranjero. Las ventajas son:

  • Reforzará constantemente lo aprendido en clase en situaciones totalmente auténticas
  • Vivirá las 24 horas al día de inmersión total en la forma de vida y cultura, enriquecimiento imprescindible para su madurez como persona
  • Tendrá que resolver por sí mismo ciertas situaciones como despertarse, coger el autobús solo, comprar cosas en las tiendas, importantes para su independencia, por lo que no podemos pretender que el monitor esté las 24 horas detrás de nuestro hijo. Aunque por supuesto está disponible para lo que necesiten.

Tenemos que pensar que las familias inglesas, irlandesas o maltesas acogen estudiantes por motivos fundamentalmente económicos, aunque también pasan una serie de entrevistas y sesiones formativas que garantizan que son familias adecuadas para cuidar y relacionarse con jóvenes extranjeros. Por tanto, no podemos esperar que nuestro hijo tenga las comodidades y cuidados de casa. Además, las costumbres con respecto a estructuras de las casas, horarios y limpieza suelen ser muy diferentes a las de nuestro país. Lejos de suponer un “trauma”, esta experiencia ayudará al estudiante a apreciar más su vida en España y a valerse más por sí mismo, y además, el curso “sólo” dura un mes.

Normalmente las familias acogen 2 estudiantes por habitación y, en ocasiones, puede llegar a haber hasta 4 estudiantes en la casa, siempre del mismo sexo. Esto obligará al estudiante a ser ordenado y disciplinado a la hora de compartir las zonas comunes. Es recomendable que si el estudiante no tiene mucho nivel de inglés, comparta la habitación con otro estudiante español el primer año. No es bueno intentar forzar a que el estudiante hable inglés todo el tiempo. El aprendizaje de un idioma es algo progresivo.

Todas estas experiencias, aunque al principio “duras”, necesitan una adaptación, y así debemos explicárselo a nuestros hijos, ya que son muy positivas para ellos. La mayoría de estudiantes, sobre todo los que al principio están más a disgusto, luego no quieren volver a casa.